Cruzando el mar. Éxodo a Europa

Cruzando el mar. Éxodo a Europa
Wolfgang Bauercruzando-el-mar
Capitán Swing

La catástrofe humanitaria que se está desarrollando ante nuestros ojos lo es por partida doble: la guerra civil en Siria se sigue cobrando incontables vidas humanas y millones de sirios están huyendo al extranjero. Algunos de ellos se atreven a cruzar el mar entre Egipto y Europa, donde cientos mueren cada año. El periodista Wolfgang Bauer y el fotógrafo Stanislav Krupař fueron los primeros reporteros encubiertos en documentar el éxodo. Cruzando el mar es el primer libro de reportajes que cubre la huida de los refugiados sirios a Europa a través del Mediterráneo.

Bauer y Krupař dejaron crecer su barba y adquirieron nuevas identidades para ser testigos directos de la brutalidad de las bandas de contrabandistas, los procesos de detención y deportación, los peligros de la travesía en embarcaciones desvencijadas y el furtivo viaje final a través de Europa. Fueron arrestados por la policía egipcia en la isla Nelson y deportados como europeos, pero algunos de sus compañeros de viaje consiguieron atravesar la frontera y les relataron su experiencia. Si alguien pensaba que los problemas con las autoridades terminarían en Europa, estaba completamente equivocado. Un testimonio único, tanto de los problemas sistémicos como de los rostros individuales que hay detrás de la crisis.

Al populismo de los tuits, las pancartas y la demagogia, el autor contrapone un pensamiento crítico que nos ayuda a desentrañar la realidad compleja en la que estamos inmersos. Y para ello se sirve del bagaje histórico de la filosofía, empezando por Sócrates y su diálogo en el Gorgias con el virulento Calicles, partidario de la pugna, el conflicto y el enfrentamiento frente al acuerdo, que sentencia: «Qué amable eres, Sócrates, llamas “moderados” a los idiotas.» Analiza también el tránsito de Hegel a Marx, la reaparición en escena de Carl Schmitt y las propuestas de pensadores convertidos en ideólogos como Ernesto Laclau o Philip Pettit, para quienes la filosofía debe estar al servicio de la política. Frente a esta postura, no habría que olvidar la advertencia de Kant: «No hay que esperar ni que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos sean reyes. Tampoco hay que desearlo; la posesión de la fuerza perjudica inevitablemente al libre ejercicio de la razón.»

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