Arquímedes el despistado

Decimotercera recomendación para jóvenes filósofos

 

Arquímedes el despistadoArquímedes el despistado
Luis Blanco Laserna
Ediciones El rompecabezas

Aunque tuviera pinta de pasarse el día en las nubes, en la gigantesca barba de Arquímedes no había un solo pelo de tonto. Podía levantar barcos con la fuerza de una mano, fue uno de los más grandes detectives de la historia y se las ingenió para defender su ciudad de todo un ejército con la única ayuda de unos espejos. Así que cuando dijo: “Dadme una palanca y moveré el mundo”, muchos se echaron a temblar y nadie quiso dejarle una.