El monasterio interior

Novedad de filosofía


 

El monasterio interior
Victoria Cirlot, Blanca Garí (ed)
Editorial Fragmenta

 

Existe una intensa relación entre el lugar y la persona. No siempre lo sabemos ni siempre El monasterio interiores evidente, pero existe. Esto es particularmente así cuando nos aproximamos al lugar de la indagación espiritual.

El concepto de monasterio interior hace referencia a una serie de espacios y de prácticas que van mucho más allá de una idea monosémica y que insinúan, por el contrario, un universo rico en ecos, connotaciones y significados. Un universo que bascula entre el lugar y la persona.

En tradiciones y épocas muy distintas, hombres y mujeres han buscado con frecuencia lugares donde encontrarse a sí mismos. En algunas de estas tradiciones, a esos lugares de particular indagación y trabajo interior se les ha dado el nombre de monasterio. Se trata sin duda de un espacio, pero se trata sobre todo de un lugar creado y definido por su uso. El lugar nace de una práctica. ¿De qué espacio se trata? ¿En el interior de dónde acontecen las prácticas monásticas? ¿Dónde van quienes se buscan a sí mismos? El monasterio, aun siendo a menudo un espacio exteriormente visible, en última instancia oculta siempre un dónde interior y recóndito, de difícil acceso. Los cuatro capítulos de este libro hablan precisamente de ese acceso y emprenden uno a uno la tarea de encontrar sus puertas.

De tu hermano musulmán

De tu hermano musulmán. Carta de hoy a Charles Foucauld 
Dídac P. Lagarriga
Fragmenta Editorial

de tu hermanoEste libro nos invita a descubrir el islam silente y místico, un islam no exento de una intensa vertiente social y cultural que busca siempre el encuentro con el otro. El autor nos hace entrar en el recinto del diálogo interreligioso: el destinatario de las cartas (Charles de Foucauld, el lector o la misma necesidad de explicarse) es su alter ego y a la vez también es el otro. Una conversación que rehuye la lógica temporal y las razones del dogma para establecerse en la intimidad de la experiencia a través de las cartas de alguien que se incorporó al islam y que interacciona con otro alguien que decidió convertirse al cristianismo gracias al islam.

Como dice Javier Melloni en el prólogo, «a lo largo de esta correspondencia van apareciendo muchos temas, todos tratados con una sensibilidad exquisita, casi perturbadora de tanta delicadeza con la que brotan. Van apareciendo diversos aspectos y escenarios de la vida ordinaria compartidos a media voz. La cotidianidad queda transfigurada: las bibliotecas públicas se convierten en santuarios; el encuentro con la vecindad, en consideraciones sobre geopolítica internacional; el agua de la ducha, en reflexiones sobre nuestra sociedad de la abundancia; los olores de la calle, en una celebración de los sentidos; el acto de escribir, en una erudición sobre el arte de la caligrafía.»