Ética e infinito

Novedad de filosofía

 

Ética e infinito Levinas
Emmanuel Lévinas
La balsa de la medusa

Me pregunto si se puede hablar de una mirada vuelta hacia el rostro, pues la mirada es conocimiento, percepción. Pienso, más bien, que el acceso al rostro es de entrada ético. Cuando usted ve una nariz, unos ojos, una frente, un mentón, y puede usted describirlos, entonces usted se vuelve hacia el otro como hacia un objeto. ¡La mejor manera de encontrar al otro es la de ni siquiera darse cuenta del color de sus ojos! Cuando obser¬vamos el color de los ojos, no estamos en relación social con el otro. Cierto es que la relación con el rostro puede estar domi¬nada por la percepción, pero lo que es específicamente rostro resulta ser aquello que no se reduce a ella.
Ante todo, hay la derechura misma del rostro, su exposi¬ción derecha, sin defensa. La piel del rostro es la que se man¬tiene más desnuda, más desprotegida. La más desnuda, aunque con una desnudez decente. La más desprotegida también: hay en el rostro una pobreza esencial. Prueba de ello es que inten¬tamos enmascarar esa pobreza dándonos poses, conteniéndo¬nos. El rostro está expuesto, amenazado, como invitándonos a un acto de violencia. Al mismo tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar.

Escritos inéditos

Novedad de filosofía

 

Escritos inéditos 2 Levinas
Emmanuel Levinás
Trotta

Las conferencias que Emmanuel Levinas da entre 1948 y 1962 en el Collège Philosophique de Jean Wahl corresponden al periodo de la génesis de Totalidad e infinito (1961), cuando el pensamiento de Levinas era todavía confidencial. Pero si el grueso de estos textos se sitúa en el horizonte de la obra que lo dará a conocer, los dos primeros, «Palabra y silencio» y «Poderes y origen», siguen conectados con el tema de De la existencia al existente y El tiempo y el otro. En cuanto a «La metáfora», última conferencia de este volumen, parte en dirección al pensamiento del «de otro modo que ser», que ocupará al autor después del libro de 1961.

Situado al margen de la enseñanza universitaria, y dedicado a sus funciones como director de la Escuela Normal Israelita Oriental, Levinas acudió regularmente al Collège Philosophique a exponer su «filosofía en búsqueda». El Collège pasó a ser el lugar donde su pensamiento tuvo ocasión de ser escuchado y donde contó inicialmente con el oído atento de Jean Wahl, quien fue sin duda el primero en leer y comentar su obra filosófica. Era necesaria, en efecto, esta institución singular y ejemplar, esta «universidad» libre de toda atadura académica, para acoger un pensamiento difícil y profundamente innovador como el suyo.