La mujer que dijo basta

24052018La larga lucha por la igualdad y contra la violencia de género en España (1970-2017)

Nogueria, Charo


Ana María Pérez del Campo Noriega ha impulsado el profundo cambio en la vida de las mujeres desde el franquismo hasta nuestros días. Pionera y protagonista de la gran revolución femenina, ha abierto camino a los derechos y libeLA-MUJER-QUE-DIJO-BASTA-i1n15792750rtades de las ciudadanas y fomentado la lucha contra la violencia de género en España. Con ochenta años cumplidos, esta feminista aún alza la voz contra la desigualdad, los abusos y el patriarcado.
Ella es La mujer que dijo basta, y este es su testimonio.
«El feminismo es solidario y lucha contra las injusticias, por la igualdad, por compartir el poder, no por quedárselo todo».

 

 

 

Máscaras de la mentira

El nuevo desorden de la posverdad

Rodriguez Ferrándiz, Raúl


Este libro trata sobre la mentira y sobre algunos de sus parientes: el fraude, la falsificación, el disimulo, el error, la ficción, la ironía, el secreto, la conspiración.descarga (1) No se pretende hacer una moralina ni tampoco lo contrario, una especie de apología de la mentira. Se trata de ponderar ciertas mentiras, porque en esta era de la llamada posverdad no sabemos muy bien qué lugar le cabe a la mentira, si la mentira ya no es lo que era.
Se abordan desde ejemplos de la política de la posverdad (las fake news y los “hechos alternativos” de la administración Trump) al Ecce Homo de Zaragoza o las novelas de no-ficción del Nuevo Periodismo, desde la obra literaria y ensayística de Umberto Eco, que tienen la mentira como eje vertebrador, hasta la obra, no menos mentirosa, pero fotográfica, de Joan Fontcuberta. Desde los falsos documentales a las películas y series de TV “basadas en hechos reales”. Desde los reality-shows y el postureo en las redes sociales a los secretos desvelados bombásticamente por WikiLeaks.
La mentira es una labor de la inteligencia, una sutileza del espíritu, demuestra cualidades persuasivas, narrativas, incluso gestuales, de performance, muy eminentes. La posverdad es un exabrupto que parece salir de las entrañas, que hace gala de una sinceridad políticamente incorrecta, cuando es una muestra de zafiedad, de mala educación, además de ser mendaz. La posverdad es la banalidad de la mentira, por parafrasear a Hannah Arendt.
Hay, pues, mentiras y mentiras. Como el artificiero que desarma un explosivo, como el responsable médico de una misión interestelar en plena autopsia del cadáver de un alienígena, podemos sentirnos decepcionados y hasta avergonzados por la simpleza del mecanismo o interesados y hasta admirados por su refinamiento.

Las virtudes cotidianas

El orden moral en un mundo dividido

IIgnatieff, Michael


Un libro valiente y persuasivo que defiende la tolerancia, el perdón, la confianza y la resiliencia.¿Qué valores morales comparten los seres humanos? 978843061944A medida que la globalización nos reúne económicamente, ¿convergen también nuestros valores? ¿Han alcanzado los derechos humanos la categoría de ética global? Estas preguntas llevaron a Michael Ignatieff a emprender un viaje de tres años y ocho naciones en busca de respuestas. Las virtudes cotidianas presenta los descubrimientos de Ignatieff y su interpretación de los efectos morales de la globalización -y de la resistencia a ella-.A partir de diálogos con habitantes de las favelas de Brasil, sudafricanos y zimbabwenses que viven en chozas, granjeros japoneses, líderes de pandillas en Los Ángeles y monjes en Myanmar, Ignatieff se encontró con que, mientras que los derechos humanos son, si acaso, el lenguaje de los Estados y las élites liberales, el lenguaje moral con el que se identifica la mayoría de la gente es el de las virtudes cotidianas: la tolerancia, el perdón, la confianza y la resiliencia.Estas virtudes ordinarias son el sistema operativo moral en ciudades globales y barrios oscuros por igual, el pegamento que hace que el experimento multicultural funcione. Ignatieff busca entender la estructura moral y la psicología de estos valores esenciales, que privilegian lo local sobre lo universal, y las reivindicaciones de los ciudadanos sobre las de los ciudadanos. Las virtudes cotidianas, concluye, son antiteóricas y anti-ideológicas. A veces pueden ser alegremente inconsistentes, y cuando el orden se rompe y los conflictos estallan, son fácilmente explotables para alimentar políticas de miedo y exclusión -al reservarse para el propio grupo y negárseles a los demás-. Pero también son la clave para la reconciliación y la solidaridad, a escala local y global.