Cuentos del país de los vascos

Juan Kruz Igerabide Sarasola

Hualde Alfaro, Luis Enrique y Pascual Loyarte, Unai

16,00

Disponible  

ISBN: 978-84-16791-65-1

Descripción

Las historias de la tradición oral son, como dice el escritor guipuzcoano Juan Kruz Igerabide en el prólogo de su libro, “cuentos sin fronteras”. “Habitan el mundo y corren de un país a otro, de una lengua a otra, se transforman, se acortan, se alargan, se mezclan con otros cuentos”. Y en ese proceso, se actualizan de manera natural;reviven;o mejor aún, se vivifican.

Así ha ocurrido con cuentos de la tradición oral de la cultura vasca como los cinco que rescata el libro Cuentos del país de los vascos, editado en castellano y también en euskera -Euskal Herritako ipuinak- por la editorial navarra Cénlit y su sello para obras en lengua vasca denonartean. Ajito/Baratxuri, Zapaterito/Zapatari txikia, El huevo del pájaro/Txoritxoaren arrautza, El rey y la sal/Erregea eta gatza y El perro del molinero y el pájaro cantor/Errotariaren txakurra eta txori kantaria son las cinco historias que reviven en esta bella publicación, enriquecida con maravillosas ilustraciones de Elena Odriozola.

Juan Kruz Igerabide (Aduna, 1956) nos ofrece una relectura de estos cuentos de las tierras vascas a ambos lados del Pirineo, recogidos por diversos investigadores. Se ha basado especialmente en los que Jose María Satrustegi recogió en Navarra, y José Miguel de Barandiaran y José Arratibel en Gipuzkoa. “Son historias que he utilizado tanto con mis alumnos cuando fui profesor de Primaria como luego, y sobre todo, en casa. “Los cuentos se cuentan de diversas maneras, según las comarcas y las tradiciones familiares. En este libro los cuento como lo hacemos en casa”, dice Igerabide, quien en este sentido apunta que las historias no son una transcripción fiel de lo recogido por los investigadores, sino que “eso ha sido revivido dentro de casa”. En concreto, ha realizado una labor de “actualización del lenguaje, intentando que sea vivo, el que yo he utilizado en casa a la hora de contar estas historias que contaban los abuelos y las abuelas hace cien años en los caseríos. Yo los he contado tal y como los contaría ahora. Conservando los símbolos, pero cambiando en ocasiones las formas de las creencias sociales”, dice. Se refiere a símbolos, temas o arquetipos universales que se repiten desde la Antigüedad en las historias de tradición oral, como por ejemplo la sal, aquí presente en el cuento El rey y la sal/Erregea eta ga-tza. “La sal era antiguamente una especie de moneda de cambio, era el oro de la Antigüedad;era un símbolo de la vida que aparece con una fuerza enorme en el Evangelio, en la Biblia, en culturas como la egipcia y otras muchas… También el anillo, como símbolo del tiempo cíclico. O las ocas, símbolo de las pasiones humanas…”, cuenta el escritor guipuzcoano, quien valora muy positivamente esa transformación natural que van sufriendo estas historias al ser contadas por cada familia, por cada cultura, de una manera particular. “Desaparecen unos detalles y en su lugar aparecen otros… Por ejemplo, en vez de situar la trama de un cuento en un castillo medieval, se sitúa en un caserío del siglo XIX;en lugar de un hada madrina ponen una Virgen cuyo símbolo se corresponde con la Madre Tierra o bien podríamos poner una Mari (diosa vasca, símbolo de la vida)… la gente acerca estos cuentos a su cultura, manteniendo los símbolos pero cambiando sus formas de representación”, apunta, invitando a “seguir creando tradiciones familiares”.